Cerro de la Cabeza (1.679m) and Cerro de San Benito (1.626m) from Robledondo (1.378m)

Total Time 3 hours 28 minutes
Distance 13,79 km
Maximum Elevation 1.675 m
Minimum Elevation 1.336 m
Total Ascent 829 m
Total Descent 827 m
Notes Cerro de la Cabeza y Cerro de San Benito desde Robledondo
Regions MadridEspaña

Me acerco hasta Robledondo para hacer del tirón tres cimas de la lista de prominencias, y alguna de gratis ya que paso por aquí. Vengo arrastrando un catarro espectacular, pero ya se me va pasando, así que espero aguantar bien.

Rodeo El Escorial y llego hasta Robledondo por carreteras llenas de curvas y de motoristas. Debe de gustarles esta zona, porque está hasta arriba. Robledondo está en un vallecito, así un poco encajonado. Es bonito.

Antes de entrar en el pueblo propiamente dicho sale una pista a mano derecha por la que me meto. Enseguida cruzo una puerta y me da la impresión de que la pista me va a llevar prácticamente hasta la cima. Es un poco rollo, pero tampoco hay otra cosa, y casi lo prefiero por el tema de mi resfriado.

Efectivamente, la pista sube y sube, con alguna zeta que otra, y de manera muy suave se va acercando a la cumbre. Al final me tengo que salir por donde sea, porque veo que en la parte alta la va a rodear en vez de llegar arriba. El punto por donde me salgo es tan bueno como cualquier otro, porque no hay sendero, pero lo que falta para llegar se sube cómodamente.

Con tranquilidad y sonándome la nariz de vez en cuando, llego al Cerro de la Cabeza.

Aunque hay una valla antes del vértice, está medio hundida por todas partes, así que se puede cruzar sin problemas. Aun así, me alegra ver que cuando la hicieron habilitaron un paso para que se pudiera cruzar sin tener que treparla. Da gusto. Es que no entiendo la manía de intentar poner puertas al campo. Al final se va a cruzar, y mejor si hay una puerta.

En fin, desde aquí se ven las Machotas, el pico Abantos y el Monasterio. Buenas vistas, y muy amplias. No me quedo mucho rato, porque parece que el calor va a empezar a apretar y no me gusta nada.

Para bajar sigo un sendero que sale de la cima y que va mucho más directo que la pista de subida.

Cuando voy acercándome al pueblo me salgo del camino y voy hacia el Cerro de la Cancha, que voy a hacer simplemente porque está ahí enmedio. Así hago la transición hacia el Cerro Cabezuelo sin tener que pisar casi el asfalto.

No tiene dificultad, aunque en la bajada hay que saltar una valla que tiene alambre por abajo y una hilera de alambre de espino por arriba. En algún punto se abre un poco de hueco y se puede pasar por el medio.

Cruzo la carretera y me meto por un caminito entre los chalets. Tengo el cerro a la izquierda, y espero a que acaben las vallas para empezar a subir. Podría haber empezado antes, pero estoy alelado y ando un poco de más. Subo por una ladera cubierta de florecillas. Muy chula. Intento no pisar muchas.

Arriba hay otra valla, qué pesadez. Es como la que crucé antes, aunque está mejor conservada, y me cuesta más encontrar un punto donde la parte de espino esté separada de la que no pincha. Al final cruzo, ya casi en la cumbre.

Desde aquí se ve perfectamente el camino que tengo que hacer para subir el Cerro de San Benito.

Bajo desviándome un poco para esquivar un montón de arbustos, y por suerte puedo salir de la zona vallada por una enorme abertura. Cruzo la carretera y empiezo a subir. Ojo con las rotondas y los motoristas.

Cómo no, me tengo que meter en otra finca. Esta tiene puerta y la cruzo sin dificultad. Subo un poco y salto un murete, y ya no hay más obstáculos.

La subida es fácil, pero este cerro tiene como veintisiete antecimas, de esas que dan la impresión de ser la cima real. Es desesperante. Ya parece que llego. Ah, no esto sigue. Ahora sí. Tampoco, veo que queda. Esta vez sí. Pues mira, no, hay más. Definitivamente es la cima. No, no lo es. Así todo el rato. Cuando ya llego a la que es la cima final, resulta que allí a lo lejos, pero a lo lejos, eh, veo un vértice geodésico, allí muy al fondo. En fin.

Una vez que sí, que llego de verdad, paro un rato a ver los alrededores. No mucho, que está haciendo calor de verdad.

La bajada es mucho más rápida. Medio corriendo, llego enseguida al murete, pero me paro porque veo un coche en la finca por la que voy a salir. Debe de ser el dueño. Cobardemente, me escondo detrás de un árbol hasta que se va. Cuando desaparece, me atrevo a salir.

Me queda un trecho hasta el coche. La primera parte la hago por un caminito, pero la final me tengo que meter en la carretera. Cuando llego al coche, ya estoy achicharrado. Se avecina un verano duro.

Milestones

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